La Intercesión

¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!
(Salmo 36:7)

El Señor intercede para con nosotros sin que lo peticionamos. No ganamos que Él intercede para nosotros debido a nuestra contrición o a nuestras oraciones. Él no intercedió por Pedro porque él se hubiere arrepentido, sino antes de que él pecó. Intercedió por Pedro porque él lo necesité. "Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre" (1 Juan 2:1) Es un ejercicio de gracia en Su propio corazón hacía a nosotros en confortar a nuestros almas.

J.N.D

El Pastor Cristiano
Julio 2014